Con avanzada tecnología se corrige defecto de la visión:
Científicos norteamericanos han desarrollado una nueva herramienta para quienes presentan esta deficiencia. Los anteojos dan fuerza y contraste a los colores que algunas personas no pueden ver naturalmente.

Nuestro entorno está lleno de colores y matices. A diario jugamos con ellos, al combinar las prendas de vestir, elegir cortinas, o decidir con qué color de tinta dotar de ‘personalidad’ a la pluma. Sin embargo, acciones tan usuales como estas son completamente desconocidas para quienes padecen deficiencia en la visión del color, una condición que afecta al 8 % de los hombres y al 0,5 % de las mujeres, quienes confunden tonos rojos, verdes, azules y amarillos.

La empresa Color Max Tech ha desarrollado recientemente un revolucionario tipo de lentes que combina el tradicional vidrio con un producto especialmente diseñado para refinar la luz antes de que ésta entre a los ojos. Las personas que normalmente no pueden ver algunos colores ven incrementada su capacidad de diferenciar contrastes y en algunos casos pueden ver por primera vez las distintas tonalidades que enriquecen el mundo que los rodea.

Tras 10 años de estudio, expertos optometristas de la mencionada empresa lograron crear los lentes Color Max, destinados a servir como terapia de apoyo para quienes presentan la anomalía.

“Evaluamos nuestros lentes en una prueba clínica con 40 pacientes que presentaban deficiencias moderadas y severas. Como resultado del test, en noviembre de 1999 fueron aprobados por la FDA (organismo rector de los medicamentos en Estados Unidos) como el único aparato seguro y efectivo para ayudar a quienes padecen deficiencia de la visión del color” explica a La Tercera el doctor James Bailey, director técnico de la empresa.

LENTES MAGICOS
Al usar los lentes, la luz que entra a la retina cambia y, con ello, toda la variedad tonal que compone el espectro del color altera su brillantez, matiz y saturación. Esto hace más fácil distinguir entre los colores cálidos – rojos, amarillos y naranjas- aunque otros como azules, púrpuras y verdes también son alterados. Aún cuando puede resultar difícil distinguir entre estos tonos, el grado de intensidad y brillantez ayuda a diferenciarlos.

“Aunque todavía no hemos realizado investigaciones en nuestros usuarios finales, los doctores que los han prescrito han experimentado grandes éxitos. Por nuestra parte, sólo cuando veamos que el paciente siente que mira el mundo casi con nuevos ojos, nos convenceremos de que los lentes han funcionado perfectamente”, afirma Bailey.

La terapia, sin embargo, no es barata: cada par de lentes de adulto vale 700 dólares y los de niño llegan a los 400 dólares. De acuerdo a James Bailey, “es posible que podamos bajar los costos, pero la verdad es que se trata de un sistema de alta especialidad. Para alcanzar la prescripción exacta para un paciente se requiere combinar procesos y materiales que son caros”.

A futuro, los científicos esperan crear lentes de contacto que apliquen el mismo procedimiento, agregando una variedad especial para las personas de tercera edad, que manifiestan cambios en la percepción tonal producto del envejecimiento natural del sistema ocular.

EXTRAÑA CONDICION
La deficiencia de la visión del color es una incapacidad para ver o discriminar colores y matices. La persona que presenta esta anomalía puede ver algunos tonos mientras que otros jamás los distingue. Por ejemplo, aquellos que padecen de deuteranopia – la variación más común de la deficiencia- confunden los tonos de verde.

Otra variación es la protanopia, que impide discriminar entre distintos tonos de rojo, mientras que la forma más extraña de la enfermedad es la tritanopia, que no permite distinguir azules y amarillos.

Para detectar su presencia se suelen realizar tests que consisten en mostrar a la persona una imagen compuesta por círculos de los distintos tonos que podrían causar confusión.

En casos muy infrecuentes se da la incapacidad de distinguir entre todos los colores, una variedad de la enfermedad conocida como acromatopsia o monocromatismo, y que trastorna la percepción tonal permitiendo ver sólo los blancos, negros y grises.