Introducción
Los recién nacidos pueden percibir sus alrededores aunque de manera bastante difusa. Durante las primeras dos semanas de vida la potencia visual se limita a una simple visión claro-oscura, ya que la mácula ?la zona de la retina responsable para la visión nítida? no está totalmente desarrollada.

Con el tiempo y la práctica constante se desarrolla la agudeza visual completa del bebé y del niño pequeño. Hasta la edad de tres años el cerebro no ha madurado completamente, lo que implica que el desarrollo de la vista todavía se encuentra flexible. Sólo a la edad de 5 a 6 años, cuando el niño va al colegio, el desarrollo termina. Los defectos en el ojo y los defectos visuales que hasta ese momento no fueron reconocidos son entonces muy difíciles de corregir y el tratamiento es mucho más complicado que en bebés y niños pequeños.

A menudo las deficiencias visuales causadas por miopía, hipermetropía, astigmatismo o eventuales enfermedades de los ojos no son reconocidas por los padres e incluso en los controles médicos normales. Por ello es recomendable que para los pequeños el primer control oftalmológico debería tener lugar a la edad de tres años, si es que anteriormente no se han presentado algo notorio en la vista. La detección temprana de enfermedades o anomalías visuales por el oftalmólogo puede evitar defectos visuales que pueden quedarse para toda la vida.

¿Cómo reconozco que mi hijo ve mal?
Los padres deben observar con detenimiento a sus hijos. Si algo está visiblemente anormal en el ojo, si nota una alteración en los párpados (p. Ej. párpados caídos), opacidad en la córnea, alteración de pupila (coloración gris-blanca), nistagmo, fotofobia o un tamaño de ojos anormal, entonces acuda inmediatamente al oftalmólogo.

Existen riesgos muy particulares en el desarrollo de anomalías visuales y estrabismo en los nacidos prematuramente, en niños cuyos padres o hermanos sufren de defectos visuales o de estrabismo, en niños con desarrollo retrasado y naturalmente en niños, en cuyas familias se conoce de enfermedades hereditarias del ojo. En estos casos es imprescindible que el oftalmólogo realice un control antes de que el niño cumpla el tercer añito de vida, de preferencia entre los 6 hasta 12 meses.

En las primeras semanas de vida un bebé todavía no es capaz de coordinar correctamente el movimiento de sus ojos, y tan es así que de tiempo en tiempo pueden ocurrir posiciones anómalas de los ojos. Este fenómeno puede también presentarse en los siguientes meses de vida de vez en cuando, pues el niño debe aprender primero a fijar los objetos. Es claro que debido a este ?estrabismo pasajero? los padres no deben preocuparse. Si las miradas de los ojos divergen constantemente uno de otro, entonces si tendrán que acudir con urgencia a un oftalmólogo.